BARAHONA, RD.– El malestar colectivo ha llegado a su punto de ebullición. Diversas organizaciones sociales de esta provincia han anunciado el inicio de un proceso de lucha y protestas por tiempo indefinido frente a las instalaciones del Puerto de Barahona. La medida busca frenar lo que califican como un "atropello ambiental y vial" provocado por el transporte masivo de materiales agregados provenientes de Baní.
El caos de los "150 camiones"
Según la denuncia recibida por la redacción de Actualidades, la preocupación radica en el flujo excesivo de más de 150 camiones diarios cargados de tierra y materiales de construcción. Esta operación, vinculada a la empresa del señor Maiker González, ha generado un escenario "inhumano" en las últimas semanas, donde las largas filas de vehículos pesados obstruyen el tránsito y afectan la movilidad de los ciudadanos.
Las organizaciones señalan una contradicción alarmante: mientras que en las provincias de Azua y Peravia (Baní) se habrían prohibido estas exportaciones por el riesgo al tránsito y el impacto ambiental, se utiliza el puerto local como vía de escape, trasladando el problema a la "Perla del Sur".
Clamor a las autoridades ambientales
El colectivo hace un llamado urgente y directo a las máximas autoridades del país para que intervengan antes de que la situación se salga de control:
Ing. Paíno Henríquez: Ministro de Medio Ambiente.
Lic. Jean Luis Rodríguez: Director de la Autoridad Portuaria Dominicana (APORDOM).
Procuraduría General de Medio Ambiente.
Excelentísimo Sr. Presidente Luis Abinader.
Asimismo, convocan a las "fuerzas vivas" de la provincia, incluyendo al Obispo Andrés Cárdenas, grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos, para que se unan al rechazo de esta actividad que, según afirman, empaña la belleza del Malecón y deteriora la salud de los residentes en los barrios circundantes.
Salud y medio ambiente en riesgo
El informe servido detalla que el transporte de estos materiales se realiza, en muchos casos, en camiones que no cuentan con las lonas adecuadas, lo que provoca una dispersión constante de polvo en todo el trayecto desde Baní hasta Barahona. Este polvillo no solo contamina el aire, sino que afecta directamente las vías respiratorias de los comunitarios y ensucia las principales vías públicas.
"No vamos a permitir que sigan usando nuestro puerto para actividades que ya fueron rechazadas en otros pueblos por su alto nivel de contaminación", sentenciaron los representantes de las organizaciones sociales.

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